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RESCATADA POR FAMILIA ÍTALOCHILENA

Patrizia Misseroni proviene de la migración trentina organizada por los gobiernos de Chile e Italia en 1951 y 1952. Fue la iniciativa del también trentino Alcide de Gasperi, Presidente del Consejo de Ministros de Italia, y el Presidente de Chile, Gabriel González Videla. Llegaron a nuestro país más de 900 trentinos -140 familias de voluntarios- a la zona de La Serena.

Para muchos inmigrantes la experiencia fue un desastre, especialmente los de la segunda colonización: Los terrenos asignados eran salados y arenosos, no aptos para el cultivo, las habitaciones eran malsanas y desprovistas de servicios, faltaba el agua, etc. En los años sucesivos, muchos trentinos se transfirieron a otras partes de Chile y de América Latina y otros regresaron a Italia.

La familia Misseroni se trasladó desde La Serena a la zona de Paine, donde
adquirió algunas tierras para cultivar, retornando a Italia en 1972. Sin embargo, algunos permanecen en Chile, instalándose en Valparaíso. Patrizia también, donde estudió e inició su vida laboral.

Con sumarido, Claudio Soto, incursionaron con éxito en el mundo de los negocios, estableciendo kioscos de revistas, libros y periódicos en los aeropuertos chilenos, hasta que decidieron tomar en sus manos uno de los locales más arraigados en la historia de Santiago, la Confitería Torres, salvándola de una muerte ya anunciada.

EL RESCATE EXITOSO

La Confitería Torres nace en 1879 en Santiago de Chile de la mano de uno de los mejores cocineros de alta sociedad de apellido Torres, a quien uno de sus empleadores ante el talento y la maestría demostrada decide ayudarlo a abrir su propio negocio "para que muchos puedan disfrutar de su mano privilegiada". Así este refinado Salón de Té comenzó a ser sitio obligado de las mejores familias chilenas que en esos años vivían en enormes caserones o "palacios" en los alrededores de la Alameda de las Delicias y las calles Dieciocho y República.

El Torres, como se conoce hasta hoy a la confitería, gana su fama no sólo por la distinción de sus visitantes sino por el ambiente que logra crear. Se convierte en el lugar de reunión de políticos, intelectuales, empresarios y diplomáticos los que por años tienen en el Torres su punto de encuentro.

Hoy en día y después de años de gloria ganada y perdida entre la bohemia, el canto y las artes, La Confitería Torres es recuperada como un espacio patrimonial y comienza una nueva etapa. A su renovada arquitectura que sigue las líneas primarias del Palacio Iñiguez donde se emplaza se une ahora una excelente oferta gastronómica, tanto en platos salados como en repostería y postres.

Complementada con una carta de vinos de excelencia para acompañar una cocina sabrosa y refinada, abierta al desayuno, almuerzos, té (onces) y comida, la Confitería Torres comienza a ser nuevamente centro de reunión de chilenos y extranjeros, ahora con el desafío de mantener su espíritu ciudadano abierto al mundo en este nuevo siglo.

La Cava del Bicentenario, espacio de guarda de los mejores vinos nacionales, es la novedad de la Confitería Torres. Los mejores mostos son descorchados en homenaje a la Independencia de Chile y al desarrollo de la vigorosa industria del vino.

Loable iniciativa de Patrizia Misseroni y de su marido, Claudio Soto, la que hace honor a su origen italiano restaurando el cuerpo y el alma de un testimonio importante del patrimonio cultural chileno